Todo comenzó cuando un día buscando en internet no sé qué vocablo, acabé en la página de unos cereales con los que desde hace años se atiborran nuestros niños en el desayuno. En el exterior de su caja, anunciaban un sorteo para viajar a VANUATU, el cual lo consideraban el país más feliz de la tierra. Impresionada por esta rutilante declaración, no dudé en investigar en qué consistía dicha promoción y en la web de estos cereales, apareció otra pestaña en la que un niño de ocho años con leucemia, le rogaba al visitante a través de una fundación que le ayudara a lograr su sueño de ser futbolista. Es decir,sin quererlo, se había convertido en una cadena de búsqueda de la felicidad. El que quería ir al país más feliz de la tierra, iba a su vez a colaborar a que un niño enfermo cumpliera su sueño de ser futbolista.
Navegando en internet, encontré que las verdaderas islas Vanuatu, es decir, el país más feliz de la tierra, se
trataba de un archipiélago en medio del pacífico, que pese haber sufrido diversos conflictos político
étnicos a lo largo de su historia, salvaguarda su cultura melanesia, la cual,
entre otros aspectos, prohíbe los inventos modernos, marca una forma de vestir
rudimentaria y los niños no van a la escuela. Esto me hizo reflexionar y llegué a la conclusión de que Vanuatu no era para mí, sino la antítesis de la felicidad y que sus
paisajes paradisíacos podrían ser compensados fácilmente por cualquier playa de España.
Este detalle insignificante fue el detonante para que
comenzara a escribir este blog sobre qué es la felicidad y cómo llegar a ser
feliz, no como un concepto existencial, sino como un estado de ser y estar. Es
decir, vivir de la manera más feliz posible dentro de lo que nuestras
circunstancias nos lo permitan. Recordé todas aquellas veces que mis amigos me habían llamado pidiéndome consejo, creyendo que el hecho de ser médico, me otorgaba la respuesta a sus inquietudes y estados de ánimo. Aunque muchas veces mis soluciones, más que soluciones, eran meros consejos y algún que otro consuelo, me di cuenta, de que efectivamente, tanto en la salud como en la enfermedad, los médicos,
disponemos de una información que no todo el mundo tiene y que bien
administrada, puede ser igual de beneficiosa que cualquier pastilla. Así que me
puse manos a la obra.
¿Qué me hace ser feliz a mí, sino ayudar a la gente?
Cada uno de nosotros, pasamos por momentos parecidos y
necesitamos una respuesta. Cada etapa, cada duelo, cada celebración, cada
enfermedad, cada curación, cada todo , posee unas características comunes que
pueden ser vividas de manera diferente por cada uno de nosotros. Por eso, qué
mejor que compartirlo, para conocernos un poco mejor y afrontar los retos
de la vida de la manera más optimista.
Desde este blog, os invito a que compartáis vuestra manera
de sentiros, porque de seguro que en él encontraréis la respuesta a muchas de
las incógnitas que os impiden ser feliz. Yo, desde mi punto de vista de
terapeuta, madre y mujer, intentaré ayudaros en lo que esté en mis manos. No os
podré entregar la felicidad que os merecéis (ojalá pudiese), pero sí la
herramienta para que vosotros mismos os construyáis esa felicidad desde vuestra
casa, sin necesidad de tener que emigrar a ninguna isla del Pacífico, ni a
cualquier otra playa.
Va por vosotros.

yo sólo sé que nos pasamos la vida buscando la manera de ser felices y a veces se encuentra y otras no. Haré las preguntas, pero seguro que alguna no sé ni por dónde empezar
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